Reserva natural de las Salinas & Museo de la Sal

Salinas Salinas

 

En la provincia de Trápani es posible visitar estos dos peculiares lugares: la Reserva natural de la Salinas, con una extensión de casi 1.000 hectáreas, y el Museo de la Sal. Situados en el oeste de Sicilia, en el territorio de la ciudad de Trápani y de la localidad de Paceco, estos magníficos lugares ponen en relieve la antigua y tradicional actividad de la extracción de la sal marina de Trápani, que recientemente ha sido reconocida por el Ministerio italiano de la Agricultura como producto alimenticio tradicional siciliano además de haber obtenido la certificación de producto I.G.P. con la denominación  de “Sal marina de Trápani”.

Fueron los fenicios los que iniciaron las primeras salinas y con el paso de los siglos estos establecimientos se han convertido en el principal recurso económico de este territorio. Para los turistas interesados que se encuentren en Sicilia durante el verano, sobretodo en julio y agosto, podrán observar de persona en el interior de la Reserva natural cómo se lleva a cabo la recolección y embalaje de la sal, que se realiza aún a mano como manda la tradición. En los años que siguieron a la Primera y Segunda Guerra Mundial, estas salinas fueron en gran parte abandonadas siendo relanzadas a mediados de los años 90, sobretodo gracias a su consigna a la ONG WWF que gestiona la Reserva. Entre las antiguas estructuras, se conservan aún en muy buen estado los característicos molinos de viento, utilizados tanto para moler la sal como para bombear el agua salada.

Además de contener estructuras destinadas a la actividad de la sal, la encantadora Reserva natural de las Salinas es una zona húmeda incluída en la Lista Ramsar de humedales, por ser el hogar de numerosas aves acuáticas, y refugio de muchas aves migratorias, con un total de 208 especies censadas. Así, podemos encontras aquí un sinfín de avocetas comunes, ave elegida como símbolo de la Reserva, hermosos flamencos, espátulas, garcetas comunes y garcetas grandes blancas, avetoros, gaviotas picofinas, coloridos martines pescadores, aguiluchos, cigüeñelas, charrancitos, veloces chorlitejos patinegros y varias clases de anátidas, entre muchísimas otras especies de aves.

El Museo de la Sal está situado en el interior de una antigua fábrica, usada para moler la sal, rodeada por una muralla (estructura arquitectónica denominada baglio, típica de Sicilia) y anexa a un gran molino de viento. En él están expuestos numerosos instrumentos utilizados antiguamente por los trabajadores de las salinas (cestas, palas de madera de los molinos, sacos, etc), además de fotografías en blanco y negro que reflejan la adaptación de esta actividad a las nuevas tecnologías.

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